Acuicultura y Conservación dela Totoaba: Esperanza para la Conservación de un Pez en Peligro de Extinción

 

Esta es la historia de la totoaba (Totoaba macdonaldi), un pez valioso y emblemático del Mar de Cortés. La especie estálistada como en peligro de extinción, ya que en la primera mitad del siglo XX fue pescada hasta agotarse comercialmente, y aún hoy sigue amenazada por la pesca ilegal, la degradación de su hábitat y la aplicación insuficiente de las regulaciones pesqueras y ambientales. Pocos peces son tan interesantes como la totoaba desde los puntos de vista de su biología, conservación, sociología y reglamentación. Ahora la acuicultura tiene el potencial de restaurar esta especie como un recurso sustentable para generar prosperidad en una región económicamente deprimida de México.

La totoaba es extraordinariamente apta para la acuicultura. Se han desarrollado tecnologías de criadero y engorda, y se están llevando a cabo ensayos de producción comercial. El crecimiento de la totoaba está entre los más rápidos reportados para cualquier pez marino de cultivo y su carne es deliciosa y altamente nutritiva. Su condición de especie en peligro crítico de extinción presenta desafíos únicos. En este artículo presentamos la historia de su pesquería y de cómo el enfoque en los incentivos económicos de corto plazo y la mala aplicación de las leyes resultaron en que se agotara comercialmente. Presentamos también los avances recientes en la crianza y engorda, mostrando cómo las consideraciones regulatorias afectan al cultivo de la especie, dando lugar a una oportunidad para que pescadores, reguladores, investigadores, acuicultores y conservacionistas trabajemos juntos para restaurar la pesquería, promocionar el desarrollo socio-económico regional,y garantizar la preservación de esta emblemática especie para las generaciones futuras.

La totoaba (Fig. 1) es el pez más grande de la familia Sciaenidae, que incluye peces comúnmente conocidos como tambores, roncadores, corvinas y lubinas. La totoaba llega a alcanzar pesos de 135 kg, longitudes de hasta 2 m y llega a vivir hasta 30 años (Berdegue 1955). Su cuerpo es alargado con el hocico afilado, la bocagrande y la mandíbula inferior proyectada hacia adelante. Los juveniles comen principalmente pequeños crustáceos del fondo y peces más pequeños de la columna de agua. La totoaba es un pez endémico del Mar de Cortés en México que presenta tendencia a agruparse en grandes cardúmenes, (NOAA 2016). Los adultos son uno de los peces depredadores más importantes en la parte norte del Mar de Cortés y sus hábitos de alimentación son pelágicos, prefiriendo las sardinas y anchovetas, aunque los crustáceos bentónicos, tales como camarones y cangrejos, también forman parte de su dieta (Cisneros-Mata et al. 1995).

Las totoabas desovan al final de la primavera en las turbias aguas del delta del Río Colorado, una reserva de la biosfera en la parte más septentrional del Golfo de California(Fig. 2). Los juveniles permanecen generalmente en esa zona durante uno o dos años antes de migrar hacia el sur por la costa peninsular, siguiendo los cardúmenes de sardinas y anchovetas de las que se alimentan. Su área de alimentación de verano se extiende hacia el sur, hasta Bahía Concepción en la península de Baja California y ocasionalmente aún más, hasta la Bahía de La Paz (Valenzuela-Quiñonez 2014) y posiblemente hasta San José del Cabo (Peet 2009). Se piensa que los peces en estas zonas de alimentación de verano cruzan el Golfo hasta el lado continental, al sur del delta del Río Fuerte, en Sinaloa, donde se alimentan durante el otoño. Los autores recibimos recientemente un registro confiable y fotografías de una totoaba de aproximadamente 45 kg capturada al sur de Puerto Vallarta, mucho más al sur del rango reportado de la especie. Una vez que se convierten en adultos después de otros 4 o 5 años, los cardúmenesde  hacia el norte en el invierno a lo largo de la costa oriental del Mar de Cortés, regresando a sus áreas de desove y maternidad cerca del delta del Río Colorado, dónde permanecen durante todo el periodo de desove la primavera siguiente (Cisneros-Mata et al. 1995).

 

La Vejiga Natatoria de la Totoaba

La vejiga natatoria es un órgano interno lleno de gas que los peces utilizan para regular su flotabilidad. En la totoaba y en otros peces que emiten sonido, funciona también como una cámara de resonancia para un grupo de músculos especializados que vibran contra ella, produciendo un sonido similar al de un tambor,o al croar de un sapo, que utilizan para fines de comunicación y localización. A la vejiga natatoria de la totoaba se le atribuyen propiedades que hacen que sea muy apreciadaen China como ingrediente de cocina y en la medicina tradicional. Las vejigas natatorias de algunos peces, se conocen popularmente como buches, y se preparan en sopas o guisos tradicionales. Las vejigas natatorias secas de la totoaba se conocen en China como jinquian min, que se traduce como "buche de dinero". Son muy apreciadas debido a su similitud con las de un pez del sur de China, la bahaba (Bahaba taipingensis), que alguna vez fue muy abundante, pero que ahora está afectado por la sobrepesca y la contaminación hasta el punto de ser extremadamente raro capturar un ejemplar.Los buches de la totoaba son valorados medicinalmente por su alto contenido de colágeno y algunas personas creen que su consumo puede aumentar la fertilidad, mejorar la circulación, la vitalidad de la piel y aumentar la longevidad. Debido a estas propiedades percibidas y a su escasez y estatus de ilegalidad, las vejigas natatorias secas de la totoaba llegan a precios astronómicos. Los precios típicos para el consumidor en Hong Kong varían de unos $2,600 dólares por una vejiga seca de totoaba de 100 g hasta $25,000 dólares por una unidad de 500 g. Se ha sabido que los chinos guardan las vejigas más valiosas como una forma de inversión especulativa y para usarlas como moneda.

Los pescadores ilegales en la parte superior del Mar de Cortés reciben de $3,000 a $5,000 dólares por kg de buche fresco de totoaba. Históricamente, la demanda china de buche impulsó el desarrollo de la pesca comercial en la parte norte del Mar de Cortés y, junto con las deficiencias en la aplicación de las regulaciones pesqueras, contribuyó a su eventual colapso a mediados del siglo XX. Hasta la fecha, los incentivos económicos para la pesca ilegal y el tráfico de totoaba impiden la posibilidad de establecer una pesca sustentable, y ponen en riesgo la misma existencia de la totoaba y de otras especies valiosas relacionadas con ella.

 

La Pesqueríade la Totoaba

En la historia de la pesquería de la totoabase conjuntaron la avaricia, miopía, y la falta de gobernanza para llevar casi hasta la extinción a un valioso recurso natural, y para contribuir al empobrecimiento de la población local, en lugar de a su prosperidad. Antes de que la pesca comercial comenzara a principios del siglo XX, la totoaba formaba parte de la dieta y tradición de los pueblos indígenas. Los Seris de Sonora usaban arpones con grandes puntas para pescar totoaba en aguas cercanas a la costa (Bahreet al. 2000). Hay muchashistorias sobrela gran abundancia y el tamaño de los ejemplares de totoaba en aquellos días. Mas tarde, alrededor de 1910, la demanda asiática de buches dio origen a una pesquería costera, con línea y anzuelo ,localizada entre Guaymas y el delta del Río Fuerte. Sin una regulación eficaz y en una región alejada ya menudo olvidada por las autoridades, la explotación de la totoaba se caracterizó por el desperdicio. Los peces se llevaban a la playa, se abrían, y sus vejigas natatorias eran extraídas, secadas al sol, y enviadas a China vía San Francisco (Bahreet al. 2000); el resto del pescado se dejaba podrir en la playa, ya que la falta de refrigeración y transporte no permitían su aprovechamiento (Fig. 3). Estas prácticas crecieron tan rápidamente que para la década de 1920 la totoaba ya se había agotado comercialmente en esa zona,y la pesca se desplazó hacia el norte, a la desembocadura del Río Colorado, territorio de desove y cría de estos peces (Kira 2005).A principios de la década de 1920 los pescadores ya habían descubierto que la totoaba se reunía para desovar en grandes cardúmenes en las aguas del delta del Río Colorado. La pesca comercial aprovechó esta migración reproductiva constituyéndose así en la actividad económica más importante de la zona; tanto así que fue la causa de algunos de los primeros asentamientos permanentes a lo largo de la costa norte de Sonora y Baja California (Bahreet al. 2000), incluyendo los campos pesqueros de San Felipe (1923), Golfo de Santa Clara (1927) y Puerto Peñasco (1928). En esos años se empezó a desarrollar un mercado para la carne de la totoaba a través de la frontera con los Estados Unidos en California y Arizona. La pesca de la totoaba atrajo a la gente a áreas que antes estaban prácticamente despobladas, con importantes consecuencias sociológicas y etnográficas. Por ejemplo, el asentamiento permanente del grupo indígena Seri en Bahía Kino,que puso fin a sus hábitos nómadas y fue la causa principal de su asimilación a la cultura mexicana (Bahreet al. 2000).

La evolución de las capturasde totoaba entre 1930 y 1975 (Fig. 4) constituye un ejemplo típico en el que la sobrepesca y la degradación del hábitat ocasionan el colapso de una pesquería. La industria respondió al creciente mercado de los Estados Unidos desarrollando infraestructura de transporte y refrigeración, y mejorando la eficiencia de las artes de pesca (Flanagan y Hendrickson, 1976). El esfuerzo pesquero y las capturas crecieron constantemente. En su apogeo en 1942, se capturaron aproximadamente 2,400 t de totoaba y se exportaron casi 1,300 t de filetes a los Estados Unidos (NOAA 2016). La población se estaba afectando debido a la intensidad de pesca con equipos más efectivos lo que poco a poco comenzó a hacer más difícil la captura.

Además de la pesca indiscriminadaotras causas contribuyeron al declive de la totoaba. En los Estados Unidos, la construcción de la Presa Hoover en 1935 y de la Presa Glen Canyon en 1966 redujo significativamente el flujo de agua dulce del Río Colorado al Mar de Cortés (Fig. 4). Con la adición de más presas a lo largo del río, muy poca agua dulce ha fluido hacia el mar desde finales de la década de 1960 (NOAA 2016). Dado el estado actual del delta del Río Colorado, es difícil imaginar que hace sólo 80 años el río entregaba un promedio de 18 mil millones de m3 de agua dulce por año, creando un estuario de mareas que se proyectabahasta 40 km dentro del Mar de Cortés. El ecosistema del delta cubría un área de 8,600 km2 con canales fluviales, marismas, lagunas y vegetación ribereña, que daba cobijo a una abundante vida silvestre con especies como jaguar, venado, castor, aves migratorias, camarones y peces, incluyendo la totoaba. Hoy en día prácticamente toda el agua del Río Colorado se desvía a ambos lados de la frontera para regar cultivos y para uso residencial. Además de la reducción del flujo, la temperatura del agua y la salinidad han aumentado en esta área crítica para el desove y la vida temprana de la totoaba. Otro factor identificado como significativo en el declive de la totoaba es la captura accidental de juveniles por los barcos camaronerosy la consiguiente degradación del área de cría causada por las redes de arrastre de fondo (Flanagan y Hendrickson 1976).

Durante la década de 1950 y debido a las escasas capturas, los pescadores recurrieron a métodos de pesca más agresivos. Las redes de enmalle sustituyeron líneas y anzuelos, en tales cantidades que prácticamente bloquearon la ruta migratoria de la totoaba. Como su población ocupa áreas bien definidas y realiza migraciones reproductivas a lo largo de rutas predecibles, la totoaba resultó ser muy susceptible a estos métodos. Además, ya que la totoaba no se alimenta mucho durante su migración reproductiva hacia el norte, hasta ese momento había estado relativamente protegida contra la captura con líneas manuales, pero las redes de enmalle diezmaron la población antes de que pudiera llegar a las áreas de desove. En su desesperación, algunos pescadores recurrieron incluso a la pesca con dinamita. La población reproductiva declinó precipitadamente a causa de esas presiones y la captura cayó hasta cerca de 300 t en 1958. Después, aumentó temporalmente durante la primera mitad de la década de 1960, probablemente debido a la introducción de redes de monofilamento de nylon altamente eficientes, sólo para caer drásticamente a 58 t en 1975. En ese momento, las autoridades prohibieron completamente la pesca y designaron la zona de la desembocadura del Río Colorado como santuario natural. Desde entonces no se ha realizado ninguna evaluación pesquera de la población de la totoaba, pero había indicaciones de que la especie mostraba algunos signos de recuperación. Sin embargo, en los últimos años esa recuperación se vio frenada por el resurgimiento de la pesca ilegal enfocada a satisfacer el mercado de buche en China y el mercado regional de carne que se disfraza etiquetando erróneamente el producto como lubina blanca (Atractoscionnobilis), especie estrechamente relacionada y que se conoce localmente como cabicucho.

A pesar de la protección oficial (Barra Lateral 1), la pesca ilegal de la totoaba continúa. La visión pesimista es que la especie se acercará cada vez más a la extinción, como pasó con la bahaba en China. Una alternativa más optimista es que todavía hay tiempo para salvar la totoaba. Sin embargo, esto sólo puede lograrse con un esfuerzo integral que incluya la aplicación efectiva de las leyes, la restauración del hábitat, y un programa de repoblamientoque ayude a compensar la pérdida por reclutamiento. En cualquier caso, la acuicultura es esencial para la preservación de la especie.

 

Acuicultura de la totoaba

El desarrollo de la totoaba como especie acuícola se facilitó gracias el conocimiento existente sobre dos especies estrechamente relacionadas: La lubina roja, (Sciaenopsocellatus), probablemente el pez más estudiado de la familia Sciánidae, que se cultiva como alimento en el Golfo de México y otros lugares, y el cabicucho o lubina blanca (Atratoscionnobilis), cultivada en California para repoblar las aguas naturales. La acuicultura de la totoabale debe mucho al programa creado hace 20 años por el Gobierno de México en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) en Ensenada. Allí se han desarrollado losprocedimientos para la captura de reproductores, maduración, crianza de larvas y engorda de juveniles (True et al. 2009, True 2012). Un segundo programa se estableció más recientemente en el Centro de Reproducción de Especies Marinas del Estado de Sonora (CREMES) en Bahía Kino. Ambas instituciones han liberado miles de juveniles al mar como parte de sus esfuerzos de conservación y han contribuido al cultivo emergente de la totoaba suministrando alevines para arrancar operaciones acuícolas.

Entre 2007 y 2010, dos empresas privadas iniciaron ensayos a pequeña escala para criar alevines de totoaba producidos en la UABC en estanques cerca de Ensenada. A pesar de los diversos retos asociados con hacer algo por primera vez, y de las bajas temperaturas invernales en la zona, los peces crecieron hasta un promedio de 1.5 kg en 16 meses. Los resultados fueron alentadores, pero no suficientes para generar inversión. En 2012, Pacifico Aquaculture sembró jaulas de superficie en el marcerca de Ensenada con juveniles de totoaba procedentes de la incubadora de la UABC. Los ensayos tuvieron un éxito moderado, pero nuevamente las bajas temperaturas sólo permitieron un crecimiento limitado.

En 2013 un nuevo jugador entró al campode la acuacultura de la totoaba; Earth Ocean Farms (EOF) sembró juveniles procedentes de la UABC en jaulas en el Mar de Cortés cerca de La Paz. Al trasladar los peces desde su zona de desove y cría del norte a un lugar más templado al sur, característico de las áreas de alimentación de la especie, EOF pudo aprovechar el potencial de crecimiento de la totoaba, renovando el interés en suacuicultura comercial y de conservación. El resto de esta sección describe estas experiencias, con las quelos autores están relacionados.

El criadero de totoaba de EOF (Fig. 5) consiste en áreas para manejo de reproductores, desove y cultivo de larvas, culminando con la producción de alevines. Cada una de estas secciones tiene sistemas y protocolos específicos que deben ser operados con cuidado para alcanzar el éxito. Debido a su tamaño, los reproductoresde totoaba requieren grandes tanques circulares (Fig. 6). Para suministrar una excelente calidad del agua y prevenir posibles patógenos, los reproductores se mantienen en sistemas con excelente filtración y desinfección del agua entrante. Esto se consigue con filtros biológicos, de partículas, y esterilizadores ultravioleta que reciclan más del 90 por ciento del volumen del sistema diariamente. Utilizando tecnologías de recirculación, se necesita menos agua "nueva", lo que mejorala bioseguridad y la calidad del agua. Otro factor crítico asociado con el manejo de reproductores es el uso de alimentos naturales y preparados de alta calidad para suministrar la compleja mezcla de nutrientes necesarios para la maduración de los reproductores y la producción de huevos.

Como es el caso con muchas especies de peces marinos, las principales señales ambientales asociadas con la maduración sexual y el desove de la totoaba son la temperatura y la luz. EOF desarrolló protocolos fototérmicos para promover la maduración gonadal y el desove en el criadero comparando la temperatura natural y los patrones de luz solar encontrados por la totoaba durante sus migraciones anuales. Estos procedimientos se optimizan continuamente con base en el éxito de la producción de huevos, un proceso que puede tardar años en refinarse. Mientras tanto, se utilizan implantes hormonales para inducir las etapas finales de la maduración y el desove.

Una vez que los reproductores desovan, los huevos fertilizados flotan a la superficie y pueden ser cosechados y concentrados. Las totoabas desovan en grupo durante la noche y un desove exitoso da como resultado millones de huevos que se transfieren a tanques de incubación y que suelen eclosionar en 24 horas a 23ºC. Después de la eclosión, las larvas son transferidas a tanques de cría. El cultivo de larvas requiere cuidados estrictos y filtración y desinfeccióndel agua, por lo que también aquí se utilizan sistemas de recirculación. Durante las etapas larvales (Fig. 7), los alimentos vivos tales como rotíferos y Artemia se cultivan por separado, se enriquecen y se suministran a las larvas varias veces al día. El alimento vivo final es Artemia, después del cual las larvas se destetan a dietas comerciales. Las larvas permanecen en estos tanques durante 30 días, hasta que estén completamente destetadas y sean lo suficientemente resistentes para ser transferidas a los tanques de alevinaje. En estos tanques finales, se engordan hasta que alcanzan 10-50 g de peso individual según se requiera para su crecimiento subsecuente en jaulas marinas o para su transferencia a lugares apropiados para la repoblamiento.

Los alevines de totoaba producidos en el criadero se transfierenpara su crecimiento a jaulas marinas después de alcanzar los 10 g. La transferencia se hace con cuidado para evitar un estrés excesivo por manipulación o por cambios bruscos de temperatura, pH o profundidad del agua. Se utilizan jaulas Aquapod® esféricas y sumergibles con volúmenes de 1,600, 3,600 o 4,800 m3 para la etapa de crecimiento (Fig. 8). Inicialmente, los alevines se bombean a redes de maternidad colocadas dentro de las jaulas Aquapod®, donde se pueden monitorear y alimentar intensivamente. Una vez que alcanzan un peso medio de 250 g, se liberan al volumen total de las jaulas. La alimentación se realiza de forma remota con un sistema de entrega automatizado y supervisado mediante vídeo. Para la alimentación se usa una ración comercial con 46 por ciento de proteína y 13 por ciento de grasa que se alimenta tres veces al día. La Figura 9 muestra el crecimiento de un lote de alevines de totoaba entre 2013 y 2015. En general, los alevines sembrados en el verano alcanzan un promedio de 2.5 kg en un año y de 6 kg en dos años. El factor de conversión alimentaria ha promediado 2.5 y el aumento de peso 7.5 g por día.

EOF ha dedicado tiempo y recursos significativos para optimizar y automatizar las funciones de la granja, como son el control de flotación/rotación, limpieza, alimentación, monitoreo y cosecha de las jaulas. Existe un programa integral de monitoreo ambiental para asegurar que la calidad del agua y del sedimento del fondo marino permanezcanen estado óptimo. Este modelo de cultivo de totoaba es muy eficiente en cuanto a uso de recursos. Proyectando los datos de la granja piloto a una escala más grande, sería teóricamente posible producir 2,300 t (equivalente a los desembarques de totoaba en el pico de la pesquería en 1942) en una granja con 30 jaulas en una superficie de menos de 30 ha. En la práctica, esto se haría en un área mucho más grande o en múltiples ubicaciones para permitir zonas de amortiguamiento y para que los nutrientes residuales sean asimilados por los procesos naturales del océano.

 

Programas de Repoblamiento

La pesca de la totoaba se colapsó, al igual que otras a nivel global, por la sobreexplotación de las poblaciones y la degradación del hábitat. Éste no es un fenómeno aislado, sino que es solo otro ejemplo de una tendencia mundial. Casi un tercio de las poblaciones de peces comerciales en todo el mundo se pescan a niveles biológicamente insostenibles, y muchas sufren también los efectos de la degradación del hábitat (FAO 2016). Las medidas viables para restablecer estas pesquerías incluyen la regulación del esfuerzo pesquero, la protección o restauración de los hábitats y los programas de repoblamiento. La rehabilitación de la totoaba puede requerir los tres enfoques.

Cuando se hace correctamente, el repoblamiento de pesquerías con base en el cultivo tiene el potencial de generar muchos beneficios. En términos biológicos, el repoblamiento puede aumentar el rendimiento y la productividad de las pesquerías, ayudar a la conservación y restauración de las poblaciones en peligro de extinción o sobreexplotadas, y mitigar los efectos de la destrucción del hábitat. Esto se puede traducir en beneficios económicos y sociales, incluyendo nuevas oportunidades para los pescadores y una mejor administración de los recursos comunes (Lorenzen 2008). El mejoramiento de pesquerías con base en el cultivo es un conjunto de principios de manejo que incluyen la liberación de organismos cultivados para mejorar o restaurar la pesca,aumentando la biomasa de reclutamiento y desove (Lorenzenet al. 2013, Støttrup y Sparrevohn 2007). La práctica de suplementar las pesquerías con juveniles cultivados comenzó alrededor de 1870 con liberaciones de bacalao y lenguados de criadero (Kitada y Kishino 2006), pero estos primeros intentos se vieron obstaculizados por una comprensión limitada de la ecología y la genética de las poblaciones silvestres y por un énfasis en la cantidad de alevines liberados, en lugar de medidas cuantitativas de éxito (Lorenzenet al. 2010, Leber 2013). Esto cambió en la década de 1970, cuando comenzaron a publicarse los resultados de los programas de repoblamiento del salmón (Hager y Noble 1976).

En los años noventa surgió un enfoque renovado y responsable para la mejora de las poblaciones, con un mayor enfoque en la cuantificación de los efectos, avances significativos en la ecología pesquera, tecnologías eficaces para reproducir las especies marinas en criaderos, y métodos mejorados para el marcado de los peces (Blankenship y Leber 1995; Leberet al. 2004, Lorenzen2008, Lorenzenet al.2010, Lorenzenet al. 2012, Leber 2013, Lorenzenet al. 2013). Este enfoque implica mucho más que simplemente liberar peces de criadero en el medio silvestre. El enfoque actual requiere un conocimiento profundo de los procesos ecológicos que afectan la pesca, una estrecha integración con la administración de las pesquerías, amplios aportes de las partes interesadas, tomar en consideración la constitución genética de los organismos liberados (Barra Lateral 2) y énfasis en metas y medidas cuantitativas de éxito. La Tabla 1 resume las etapas y los elementos de un enfoque responsable parael repoblamientode las poblaciones marinas (Lorenzenet al. 2010).

El concepto ha sido implementado en las últimas dos décadas y ahora hay ejemplos exitosos con el salmón en Alaska (Stopha 2016), el rodaballo en Dinamarca (Strøttrupet al. 2002), el besugo y el lenguado en Japón (Kitada y Kishino, 2006), la lubina blanca en California (Gruenthal y Drawbridge 2012) y el tambor rojo en Texas (McEachronet al.1993), por nombrar algunos. Los dos últimos ejemplos se refieren a especies de la familia Scianidae relacionadas con la totoaba. Un programa de repoblamiento para la totoaba es razonable ya que los juveniles producidos en criaderos podrían mitigar la falta de reclutamiento natural debido a la sobrepesca, la degradación del hábitat y la remoción directa de juveniles por los barcos camaroneros de arrastre. Este sería un caso similar al de los criaderos de salmón que reemplazan los peces perdidos a causa de las presas y la reducción del hábitat a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte.

Dado el estado actual del recurso, la totoaba podría extinguirse pronto. Es necesario un esfuerzo vigoroso e integral para su restauración. Se pueden extraer lecciones de la administración de otros recursos naturales de alto valor (Barra Lateral 3). Tal esfuerzo de reconstrucción no será fácil, pero no es imposible. Se requerirá la voluntad política para crear acuerdos institucionales efectivos entre las partes interesadas que incluyen a los pescadores, acuicultores, gobierno, académicos y grupos conservacionistas. Habría que determinar los medios, alcance y objetivos de un sistema integral de administración pesquera y habría que crear incentivos para comportamientos que contribuyan a resultados positivos. Como principio, la aplicación efectiva de las regulaciones existentes es esencial. Esto se debe combinar con medidas para proteger y restaurar el estuario del Río Colorado y las áreas de cría adyacentes. Debido a que el éxito de los programas de repoblamiento depende del conocimiento del ecosistema y dinámicas de la población, se debe realizar una evaluación adecuada de la poblaciónde la totoaba; idealmente hecha por la agencia de investigación pesquera del gobierno mexicano. Conestos esfuerzos en marcha, se puede diseñar e implementar un programa colaborativo de repoblamiento.

La tecnología de cría de la totoaba está bien desarrollada y en la actualidad hay tres criaderos geográficamente diversos (UABC en Ensenada, CREMES en Bahía Kino y EOF en La Paz) que producen juveniles de reproductores silvestres capturados. En los últimos años, estos criaderos han liberado miles de juveniles de totoaba al Mar de Cortés. La última liberación, realizada por EOF en Bahía Concepción en agosto de 2016 (White 2016), consistió en 15,000 individuos con un peso promedio de 15 g. Los criaderosde totoaba deben aumentar su cooperación para incluir intercambios de germoplasma y planes coordinados de mejoramiento para minimizar la endogamia.

Un consejo científico de asesoría podría coordinar los planes de cría y estrategias de liberación tales como la magnitud, ubicación, tamaño, estación y métodos de acondicionamiento utilizados para maximizar la adaptación del comportamiento y la supervivencia de los individuos liberados en la naturaleza. Se deben investigar las áreas y temporadas para la liberación. La respuesta de la especie a la reversión de la salinidad en el delta del Río Colorado no ha sido documentada, pero la reproducción continúa ocurriendo, ya sea en las altas salinidades ahora características del área y/o en las salinidades más bajas presentes en otros estuarios. Se debe estudiar también la liberación de  juveniles en áreas como el estuario del Río Fuerte u otras similares, donde se sabe que la totoaba existe y que podría estar usando como criadero.

Se han logrado avances notables con técnicas de biología molecular para determinar el genotipo de los reproductorespara cría, su progenie y la población silvestre (García de Leonet al. 2010). Estas técnicas podrían ayudar a orientar un programa de repoblamiento mediante la estimación de la consanguinidad y la determinación de la paternidad. Finalmente, se han desarrollado estrategias de manejo genético y repoblamiento para el programa de mejoramiento de la lubina blanca que el Hubbs Sea World Research Institute administra en California (Gruenthal y Drawbridge 2012), mismas que podrían ser adaptadas y ampliadas para aplicarse a un programa de repoblamientode la totoaba.

 

El Futuro

La totoaba es una especie que se presta muy bien para la acuicultura. El cultivo de esta especie puede contribuir a la producción de alimentos, al bienestar socioeconómico de la región norte del Golfo de California ya reducir la presión que existe sobre la población silvestre. La acuicultura de totoaba tiene el potencial de convertirse en una importante industria acuícola en el Mar de Cortés. Con el tiempo, la totoaba también podría convertirse en una pesquería suplementadapor el cultivo, al igual que el salmón en Alaska.

Debido a su estatus como especie en peligro de extinción, la totoaba está regulada en México principalmente por las autoridades ambientales y no por las pesqueras. La totoaba se ha convertido en una especie de acuicultura antes de que las leyes y reglamentos hayan tenido oportunidad de actualizarse, y como consecuencia el cultivo opera bajo reglamentos anticuados que no prevén cultivar un pez en peligro de extinción y, por lo tanto, no aplican directamente. La acuicultura de totoaba está restringida por regulaciones que se crearon para administrar especies terrestres en peligro de extinción en ranchos cinegéticos. Por ejemplo, el permiso para cultivar totoaba en una instalación acuícola se origina conla autorización de una unidad de manejo ambiental, donde una especie en peligro de extinción se administra para su conservación y explotación. El permiso de cosecha se otorga para un número determinado de animales, consistente con el rendimiento sustentable de la unidad. El permiso para vender la cosecha (permiso de aprovechamiento) se origina la primera vez que los animales son vendidos por una unidad de manejo ambiental (criadero o granja) y se extiende a través de los canales de producción y comercialización hasta el comprador final. La aplicación de estas regulaciones para la piscicultura no ha sido sencilla y su interpretación ha sido discrecional. Para que la acuicultura de totoaba se convierta en una fuente de prosperidad es necesaria la seguridad y coherencia normativa. Por otra parte, también se necesitan mecanismos eficaces para garantizar que el cultivo no se utilice para comercializar ilegalmente la totoaba capturada ilegalmente en el medio silvestre, reduciendo aún más su población. Dichos mecanismos pueden incluir rigurosos procedimientos de trazabilidad, etiquetado para distinguir los peces silvestres de los peces cultivados y programas de comercialización y educación.

Los asentamientos humanos en la parte norte del Mar de Cortés presentan un rezago socioeconómico en comparación con otras áreas de México, y carecen de muchos servicios básicos e infraestructura. La pesca constituye el principal medio de subsistencia en estas comunidades. Tener un recurso natural renovable tan valioso como la totoaba en una zona con tantas carencias apunta a una oportunidad y a un imperativo moral para reconstruir y administrar una pesqueríasustentableque mejore la economía local. Tal oportunidad no se debe desperdiciar y podría combinarse con el desarrollo de industrias relacionadas como la acuicultura, la pesca deportiva de alto valor, y el turismo enfocadoa la naturaleza o a la aventura.

La totoaba es un pez único y emblemático del Mar de Cortés, que debe ser protegido y utilizado de manerasustentable en beneficio de las comunidades locales a través de la pesca y la acuicultura. Es posible visualizar un futuro en el que la aplicación ejemplar de las regulaciones y la restauración de los hábitats degradados conviertan la situación actual en una historia de éxito para la rehabilitación de una pesquería única. La acuicultura puede desempeñar un papel en este futuro mediante la producción de juveniles para repoblamiento bajo un enfoque responsable. La acuicultura puede desempeñar un papel importante en la conservación, el desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria a través de la producción de juveniles para repoblamientoy para la producción de pescado y buche para los mercados nacionales y de exportación. Cualquier programa de este tipo requerirá que los reguladores, las organizaciones ambientalistas, los pescadores, la industria privada, los académicos y la población local trabajen juntos para el bien común.

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